Según información de Naciones Unidas, Costa Rica es uno de los mayores exportadores de piñas del mundo.  La explotación industrial de este producto se ha expandido rápidamente en el país centroamericano desde el año 2000 generando unos 800 millones de dólares a la economía nacional. El cultivo de esta planta tropical sirve para que miles de agricultores costarricenses puedan ganarse la vida, especialmente en las regiones de norte y costa del país.

Es precisamente en una comunidad rural norteña donde una mujer, a la que sus compañeros llaman “Blanquita”, dirige una empresa llamada ‘Flor Agroindustrias’ que se dedica a la producción de piñas.

La compañía emprendió un proceso de transformación hace cuatro años con el objetivo de poner en práctica una serie de estrategias para lograr una producción responsable tanto en la esfera social como la ambiental.

Fotografía de Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica, Vía: Programa de materias primas verdes del PNUD. «La empresa costarricense Flor Agroindustria ha introducido una política de discriminación cero, así como la igual remuneración entre hombres y mujeres».

Además de implementar políticas de discriminación cero y la igualdad salarial entre hombres y mujeres, su empresa promueve programas de educación para sus trabajadores.

En Costa Rica las mujeres padecen altos niveles de desempleo, ganan menos que los hombres y tienen menos acceso a los puestos de dirección.

La promoción de mejores prácticas es un objetivo clave para la Plataforma Nacional de producción y comercio responsable de piña en Costa Rica – un proyecto financiado y apoyado por el Programa de Materias Primas Verdes del PNUD, con la ayuda de la Organización Inter-Eclesiástica de Holanda para Cooperación al Desarrollo (ICCO) .

Lee la historia completa preparada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

 

04 Ene , 2019 0 Comments Noticias, Temas de interés